Aprendizajes y aplicaciones prácticas

Evaluando menús escolares y nuestro gasto energético


En este bloque 3 he participado en dos actividades que han cambiado mi manera de ver tanto la alimentación en los centros educativos como mis propios hábitos diarios. Comparto aquí lo que aprendido y algunas ideas sobre cómo trabajaría estos contenidos en un aula de adultos.

Imagen de StockSnap en Pixabay

1. Menú escolar: valoración y propuesta de mejora

Analizar un ciclo real de menús escolares ha sido revelador. Tras revisar el menú mensual de un colegio, comprobé que la frecuencia de los principales grupos de alimentos estaba bien alineada con las recomendaciones de la Guía Perseo, fomentando variedad, consumo de fibra y alimentos frescos. 

La parte más interesante fue diseñar una cena complementaria para uno de los días del menú. Aposté por una propuesta equilibrada y ligera: crema de verduras, tortilla con espinacas y una guarnición fresca de ensalada, más yogur con fruta de postre. Reflexioné sobre la importancia de saber ajustar la cena teniendo en cuenta lo que ya se ha consumido en el comedor, buscando siempre un equilibrio entre nutrientes y facilidad de digestión.

Este análisis ayuda a comprender la importancia de la planificación colectiva de los menús y de educar a las familias en cómo complementar la alimentación escolar en casa.

2. Gasto Energético Total Diario (GETD): autoconocimiento y salud


El cálculo de mi propio gasto energético diario ha sido muy ilustrativo. He cuantificado la energía que gasto con mis actividades cotidianas (caminar, tareas domésticas, docencia presencial, baile, etc.) y la comparó con las recomendaciones oficiales para mujeres de mi edad y peso.

El resultado: mi actividad supera ligeramente la referencia de kcal para actividad moderada, lo que indica que mi rutina está activa y equilibrada. Este ejercicio me ha permitido reflexionar sobre mis hábitos y cómo pequeñas mejoras (añadir paseos al aire libre, ejercicios de fuerza) pueden seguir sumando salud y bienestar.

Observar mi día a día desde una perspectiva cuantitativa me ha hecho más consciente de la importancia del equilibrio entre energía ingerida y gastada, y de la necesidad de adaptar la alimentación a los diferentes niveles de actividad física.

¿Cómo usaría estas actividades con mi alumno de educación de adultos?


Ambas actividades son transferibles al aula y tienen un enorme potencial didáctico:

  • Análisis de menús escolares: Lo utilizaría para generar debate entre los alumnos sobre la alimentación de los niños y su relación con la salud. Cada participante podría analizar el menú del colegio de su entorno o del colegio de sus nietos o sobrinos. Evaluar si cumple con las recomendaciones y proponer mejoras adaptadas a la realidad del entorno. También fomentaríamos la reflexión sobre cómo desde el hogar se puede complementar la dieta escolar.
  • Cálculo del gasto energético personal: Propongo que cada alumno (independientemente de su edad o condición) calcule su propio GETD. Esto les hará reflexionar sobre cómo sus rutinas afectan a su salud y abrirá la puerta a acciones concretas de mejora. Podemos trabajarlo integrando TIC (hojas de cálculo, apps), desarrollar autonomía en la obtención y análisis de datos.
Considero que ambas actividades fomentan la toma de decisiones informadas, el pensamiento crítico y el desarrollo de hábitos saludables—valores clave para la formación integral de personas adultas.



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